Si nunca has tenido que cortarle las uñas a un gato, es normal que la primera vez imponga un poco. A mí siempre me había dado respeto porque pensaba que podía hacerle daño sin darme cuenta. Además, los gatos no suelen quedarse quietos precisamente cuando intentamos manipular sus patas, así que la idea de acercar unas tijeras a sus uñas no parece, de entrada, el mejor plan.
Con el tiempo descubrí que gran parte de ese miedo viene del desconocimiento. En realidad, cortar las uñas a un gato no es complicado si sabes dónde cortar, utilizas las herramientas adecuadas y, sobre todo, no intentas hacerlo con prisas.
También aprendí algo importante: no todos los gatos necesitan que les cortemos las uñas con la misma frecuencia. Algunos las desgastan prácticamente solos gracias a los rascadores y a la actividad diaria, mientras que otros, especialmente los gatos mayores o los que viven siempre en interiores, pueden necesitar un pequeño mantenimiento de vez en cuando.
En esta guía voy a explicar cómo saber si realmente hace falta cortar las uñas de tu gato, cómo hacerlo paso a paso sin provocarle estrés y qué errores conviene evitar para que la experiencia sea lo más tranquila posible.
¿Todos los gatos necesitan que les corten las uñas?
Esta fue una de las primeras dudas que tuve.
Pensaba que, igual que ocurre con otros animales, cortarles las uñas era algo obligatorio.
La realidad es que depende mucho de cada gato.
Los gatos que utilizan rascadores con frecuencia, trepan o realizan bastante actividad física suelen desgastar parte de sus uñas de forma natural.
Sin embargo, eso no siempre es suficiente.
En gatos mayores es bastante habitual que las uñas crezcan más de la cuenta porque ya no se desgastan igual que antes.
También ocurre con algunos gatos que viven exclusivamente dentro de casa y apenas utilizan superficies donde puedan limarlas.
Por eso merece la pena revisar sus uñas de vez en cuando, aunque después no haga falta cortarlas.
¿Cómo saber si las uñas están demasiado largas?
Hay pequeños detalles que suelen dar la pista.
Por ejemplo, cuando las uñas empiezan a engancharse en mantas, alfombras o en el sofá.
También puede ocurrir que, al caminar sobre determinadas superficies, escuches un ligero sonido al tocar el suelo.
En algunos casos incluso llegan a curvarse demasiado.
No conviene esperar a ese punto.
Cuanto antes se haga un pequeño mantenimiento, más sencillo será.
La importancia de utilizar un buen cortauñas
Aquí creo que merece la pena invertir un poco.
Durante bastante tiempo pensé que cualquier tijera pequeña serviría.
Después descubrí que los cortauñas específicos para gatos realizan un corte mucho más limpio y reducen bastante el riesgo de partir la uña.
Además, suelen resultar más cómodos tanto para quien corta como para el propio gato.

Antes de empezar, crea un ambiente tranquilo
Uno de los errores más frecuentes es intentar cortar las uñas cuando el gato está jugando o correteando por toda la casa.
Normalmente solo conseguirás que quiera escapar.
Lo mejor suele ser esperar a un momento en el que esté relajado.
Muchas veces, después de dormir o mientras descansa en el sofá, aceptan mucho mejor que les manipulemos las patas.
No hace falta terminar las cuatro patas en una sola sesión.
De hecho, en muchos gatos funciona mucho mejor cortar dos o tres uñas, parar y continuar más tarde o incluso al día siguiente.
Paso a paso para cortar las uñas
Lo primero es sujetar la pata con mucha suavidad.
Después, presiona ligeramente uno de los dedos para que la uña salga completamente.
Si observas la uña a contraluz verás una parte rosada en su interior.
Esa zona contiene vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas.
Nunca debe cortarse.
Solo debemos retirar la punta transparente de la uña.
La primera vez que vi esa diferencia me quedé mucho más tranquilo. En realidad resulta bastante fácil distinguir ambas zonas cuando hay buena luz.
Haz un corte limpio y vuelve a soltar la pata.
Después puedes repetir el mismo proceso con la siguiente uña.
¿Qué pasa si accidentalmente corto demasiado?
Puede ocurrir, especialmente las primeras veces.
Si llegas a cortar la parte rosada, la uña puede sangrar ligeramente y al gato le molestará.
No suele tratarse de una urgencia, pero sí conviene detener la pequeña hemorragia utilizando un producto hemostático específico o siguiendo las indicaciones del veterinario.
Lo importante es no entrar en pánico.
Precisamente por eso siempre recomiendo cortar muy poco.
Es mucho mejor quedarse corto que intentar apurar demasiado.
¿Y si mi gato no se deja?
No todos reaccionan igual.
Hay gatos que permiten cortar varias uñas sin apenas moverse.
Otros no soportan que les toquen las patas.
En estos casos la paciencia marca la diferencia.
Durante unos días puedes limitarte simplemente a tocarle las patas mientras lo acaricias y premiarlo después.
Cuando deje de verlo como algo extraño, el siguiente paso será enseñarle el cortauñas sin utilizarlo.
Parece un proceso lento, pero suele dar mejores resultados que intentar sujetarlo a la fuerza.
El rascador sigue siendo imprescindible
Aunque cortes las uñas regularmente, el rascador continúa siendo una parte fundamental de la vida de cualquier gato.
No solo ayuda a desgastarlas.
También les permite estirarse, marcar territorio y liberar tensión.
Si todavía no tienes uno, merece mucho la pena incorporarlo.
¿Cada cuánto tiempo hay que cortarlas?
No existe una frecuencia exacta.
En algunos gatos basta con revisarlas una vez al mes.
Otros pueden necesitar un pequeño corte cada pocas semanas.
Lo importante no es seguir un calendario fijo, sino observar cómo evolucionan.
¿Cuándo acudir a un veterinario?
Si observas una uña rota, inflamada, con mal olor o notas que el gato cojea al apoyar una pata, lo mejor es consultar con un veterinario.
También si no te sientes seguro para realizar el corte por primera vez.
Muchos veterinarios enseñan cómo hacerlo correctamente durante una consulta.
La organización International Cat Care explica que revisar regularmente las uñas forma parte de los cuidados básicos de cualquier gato y ayuda a prevenir lesiones, especialmente en gatos de edad avanzada.
Conclusión
La primera vez que corté las uñas a un gato pensaba que sería mucho más complicado de lo que realmente fue. Con paciencia, un buen cortauñas y sin intentar terminar todo en cinco minutos, el proceso acaba siendo mucho más sencillo de lo que parece.
Lo más importante es recordar que cada gato tiene su propio ritmo. Algunos apenas necesitarán ayuda porque desgastan sus uñas de forma natural, mientras que otros agradecerán un pequeño mantenimiento de vez en cuando.
Al final, igual que ocurre con otros cuidados básicos, lo importante no es hacerlo perfecto desde el primer día, sino convertirlo en una rutina tranquila y positiva tanto para el gato como para nosotros.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio cortar las uñas a un gato?
No siempre. Depende de cuánto las desgaste de forma natural y de su estilo de vida.
¿Cada cuánto hay que cortarlas?
No existe una frecuencia fija. Lo recomendable es revisarlas periódicamente y cortar solo cuando sea necesario.
¿Puedo usar unas tijeras normales?
Es preferible utilizar un cortauñas específico para gatos, ya que realiza un corte más limpio y seguro.
¿Qué hago si le corto demasiado?
Mantén la calma, detén el sangrado con un producto adecuado si es necesario y consulta con un veterinario si la hemorragia no cesa o tienes dudas.
