Si convives con un gato desde hace tiempo, probablemente sabrás que la hora de la comida suele ser uno de los momentos favoritos del día. Muchos incluso aparecen antes de que abras el armario donde guardas el pienso o reconocen perfectamente el sonido de la lata de comida húmeda.
Precisamente por eso, cuando un gato deja de comer, es muy difícil que pase desapercibido.
Recuerdo que una vez un conocido me dijo algo que me hizo pensar bastante: «Mi gato nunca rechaza la comida y hoy ni siquiera se ha acercado al cuenco». A simple vista podía parecer un detalle sin importancia, pero la realidad es que un cambio así siempre merece nuestra atención.
Una pérdida puntual de apetito puede deberse a muchas razones y no siempre significa que exista una enfermedad grave. Sin embargo, también es cierto que los gatos no suelen dejar de comer porque sí. En muchas ocasiones es la forma que tienen de decirnos que algo no va bien.
En este artículo voy a explicar las causas más habituales por las que un gato puede perder el apetito, cuándo puedes observar su evolución en casa y en qué situaciones conviene acudir cuanto antes al veterinario.
No siempre significa que esté enfermo
Lo primero que me parece importante aclarar es que un gato puede comer menos durante un día concreto sin que exista un problema serio detrás.
Por ejemplo, cuando hace mucho calor es bastante habitual que reduzca ligeramente su ingesta.
También puede ocurrir después de una situación estresante, como una mudanza, un viaje o la llegada de una nueva mascota.
Incluso un cambio de rutina puede hacer que algunos gatos tarden unas horas en volver a comer con normalidad.
Eso sí, una cosa es comer un poco menos y otra muy distinta rechazar completamente el alimento.
Los gatos son animales de costumbres
Si hay algo que he ido aprendiendo es que los gatos valoran muchísimo la rutina.
Muchas veces pensamos que cambiar de marca de pienso o modificar la ubicación del comedero no tendrá ninguna importancia, pero algunos gatos son mucho más sensibles de lo que imaginamos.
Un cuenco nuevo, un olor diferente o incluso cambiar el tipo de comida de un día para otro puede hacer que pierdan el interés durante unas horas.
Por eso, cuando quieras introducir una alimentación distinta, siempre es mejor hacerlo poco a poco.
Si todavía tienes dudas sobre cómo organizar correctamente sus comidas, puede interesarte nuestro artículo sobre cuántas veces debe comer un gato al día.
El estrés influye mucho más de lo que parece
Durante bastante tiempo pensaba que el estrés en los gatos simplemente hacía que estuvieran más nerviosos.
Después descubrí que también puede afectar al apetito.
Una mudanza, obras en casa, visitas continuas, la llegada de un bebé o de otro animal pueden hacer que un gato deje de comer durante un tiempo.
Lo curioso es que muchas veces no muestra ningún otro síntoma evidente.
Simplemente deja de acercarse al comedero.
En estos casos suele ayudar mantener sus rutinas habituales y ofrecerle un ambiente tranquilo donde se sienta seguro.
El dolor también puede hacer que deje de comer
Hay algo que solemos olvidar.
Comer requiere utilizar la boca constantemente.
Si un gato tiene una infección dental, una inflamación en las encías o una pieza rota, cada bocado puede resultar doloroso.
Algunos siguen acercándose al cuenco porque tienen hambre, pero después de oler la comida terminan marchándose sin probarla.
Es un comportamiento bastante característico y conviene revisarlo cuanto antes.
Si además presenta otros síntomas…
Aquí es donde realmente deberíamos prestar atención.
Cuando la pérdida de apetito aparece acompañada de otros cambios, aumenta la probabilidad de que exista un problema de salud.
Por ejemplo:
- vómitos;
- fiebre;
- respiración acelerada;
- diarrea;
- apatía;
- pérdida de peso.
Si además has observado alguno de estos síntomas, probablemente te resulten útiles estos artículos:
¿Cómo saber si mi gato tiene fiebre?
¿Cuánto tiempo puede estar un gato sin comer?
Esta es una de las dudas que más se repite.
Y la respuesta es que no conviene dejar pasar demasiado tiempo.
Los gatos, especialmente si tienen sobrepeso, pueden desarrollar problemas hepáticos importantes cuando permanecen muchos días sin ingerir alimento.
Por eso, aunque un adulto sano pueda aguantar más tiempo que otras especies, nunca es recomendable esperar dos o tres días «a ver si ya comerá».
Si pasan alrededor de 24 horas sin comer prácticamente nada, especialmente si además está decaído, lo más prudente es consultar con un veterinario.

¿Qué puedo hacer en casa?
Antes de pensar en el peor escenario, hay algunas cosas sencillas que merece la pena comprobar.
¿El agua está limpia y fresca?
¿La comida está en buen estado?
¿Ha cambiado recientemente la marca del pienso?
¿El cuenco está limpio?
También puede ayudar ofrecer un poco de comida húmeda templada, ya que el olor suele resultar más atractivo.
Eso sí, si el gato continúa rechazando cualquier alimento, insistir una y otra vez no solucionará el problema.
Qué no deberías hacer
Es normal querer ayudar, pero existen errores bastante frecuentes.
Uno de ellos es obligar al gato a comer.
Otro es cambiar continuamente de comida pensando que así aparecerá alguna que le guste.
Al final solo conseguimos añadir más cambios a una situación que probablemente ya le genera estrés.
Y, por supuesto, tampoco debemos administrar medicamentos por nuestra cuenta para intentar estimular el apetito.
¿Cuándo debería acudir al veterinario?
En mi opinión, merece la pena actuar cuanto antes si:
- lleva aproximadamente un día sin comer;
- vomita repetidamente;
- tiene dificultad para respirar;
- presenta fiebre;
- está completamente decaído;
- pierde peso de forma evidente.
Cuanto antes se encuentre la causa, antes podrá empezar el tratamiento adecuado.
La organización International Cat Care recuerda que una pérdida de apetito persistente siempre debe valorarse, especialmente cuando aparece junto a otros síntomas.
Conclusión
Después de leer bastante sobre salud felina y de hablar con diferentes personas que conviven con gatos, hay una idea que siempre se repite: cuando un gato deja de comer, conviene prestarle atención.
No siempre será un problema grave. A veces simplemente necesita unas horas para adaptarse a un cambio o recuperarse de una situación estresante.
Pero también es cierto que muchas enfermedades empiezan precisamente con una pérdida de apetito.
Al final, nadie conoce mejor a un gato que quien convive con él todos los días. Si notas que su comportamiento ha cambiado y algo no te encaja, confiar en esa intuición y consultar con un veterinario suele ser la mejor decisión.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi gato deje de comer un día?
Puede ocurrir de forma puntual, aunque conviene observarlo de cerca y comprobar que vuelve a comer con normalidad.
¿Qué hago si mi gato solo bebe agua pero no come?
Si pasan muchas horas sin probar alimento o aparecen otros síntomas, lo recomendable es acudir al veterinario.
¿Puede el estrés hacer que un gato deje de comer?
Sí. Los cambios de rutina, una mudanza o la llegada de otra mascota pueden afectar al apetito.
¿Cuándo debo preocuparme?
Cuando pasan aproximadamente 24 horas sin comer, aparecen vómitos, fiebre, dificultad para respirar o cualquier otro cambio importante en su comportamiento.
