¿Por qué mi gato me muerde suave? Lo que realmente intenta decirte

Si tienes un gato, es muy probable que alguna vez hayas vivido esta situación. Lo estás acariciando tranquilamente, parece completamente relajado e incluso está ronroneando. De repente, sin previo aviso, te da un pequeño mordisco en la mano. No llega a hacer daño, apenas notas presión, pero te sorprende porque no entiendes por qué lo ha hecho.

La primera reacción de muchas personas es pensar que el gato se ha enfadado o que está mostrando un comportamiento agresivo. Sin embargo, en la mayoría de los casos ocurre justo lo contrario.

Los mordiscos suaves forman parte del lenguaje natural de los gatos y pueden tener diferentes significados dependiendo del momento y del contexto. A veces son una muestra de cariño, otras una forma de jugar y, en determinadas ocasiones, una manera educada de decirte que ya ha tenido suficientes caricias.

Aprender a interpretar este comportamiento te ayudará a entender mucho mejor a tu gato y evitar malentendidos que pueden afectar a vuestra convivencia.

Los gatos no siempre muerden por agresividad

Uno de los errores más habituales consiste en pensar que cualquier mordisco es una señal de agresividad.

Los gatos utilizan la boca para comunicarse de muchas formas diferentes. Del mismo modo que se frotan contigo, ronronean o mueven la cola para expresar distintas emociones, los pequeños mordiscos también forman parte de su lenguaje corporal.

Cuando el mordisco apenas hace daño y el gato mantiene una actitud relajada, normalmente no existe ningún motivo para preocuparse.

Lo importante es observar el conjunto de su comportamiento y no únicamente ese gesto aislado.

Puede ser una muestra de cariño

Aunque resulte extraño, algunos gatos utilizan pequeños mordiscos para demostrar afecto hacia las personas con las que mantienen un fuerte vínculo.

Es un comportamiento parecido al que tienen cuando se acicalan entre ellos.

Si alguna vez has visto dos gatos que conviven juntos, probablemente habrás observado cómo se lamen mutuamente y, en ocasiones, se dan pequeños mordiscos muy suaves mientras se limpian el pelo.

Cuando tu gato hace algo parecido contigo, muchas veces simplemente está reproduciendo ese comportamiento social.

Si además suele ronronear mientras lo hace o permanece tumbado a tu lado, es muy probable que simplemente se encuentre cómodo y relajado.

Si quieres conocer mejor el significado del ronroneo, puedes leer nuestro artículo sobre por qué mi gato ronronea.

Está jugando contigo

Especialmente cuando son jóvenes, muchos gatos mezclan el juego con pequeños mordiscos.

Durante los primeros meses de vida aprenden a controlar la fuerza de su mordida jugando con sus hermanos de camada.

Cuando conviven con personas pueden repetir ese mismo comportamiento durante las sesiones de juego.

En estos casos suelen aparecer otras señales muy características.

El gato mantiene una postura relajada, mueve las patas delanteras, intenta atrapar tu mano con suavidad y alterna pequeños mordiscos con momentos en los que vuelve a jugar normalmente.

Mientras el mordisco no haga daño ni vaya acompañado de señales de agresividad, suele formar parte de un juego completamente normal.

Quizá ya no quiere más caricias

Esta situación también es muy frecuente.

Muchos gatos disfrutan enormemente de las caricias, pero tienen un límite.

Al principio se muestran relajados, cierran los ojos, ronronean e incluso empiezan a amasar la manta o tus piernas.

Sin embargo, llega un momento en el que dejan de disfrutar del contacto.

En lugar de levantarse directamente, algunos optan por dar un pequeño mordisco como una forma de decir: «ya es suficiente».

Es importante respetar esa señal.

Si continúas acariciándolo después de que haya intentado avisarte, es posible que el siguiente mordisco sea bastante más fuerte.

Observa siempre su lenguaje corporal

El contexto es la mejor herramienta para entender qué intenta comunicarte tu gato.

Un mismo mordisco puede significar cosas completamente distintas dependiendo de cómo se comporte el animal antes y después.

Si tiene las orejas relajadas, ronronea, mantiene la cola tranquila y continúa cerca de ti después del mordisco, probablemente no existe ningún problema.

En cambio, si observas que aplana las orejas, mueve la cola de forma brusca, dilata mucho las pupilas o adopta una postura tensa, es posible que esté intentando decirte que necesita espacio.

¿Por qué me muerde y luego me lame?

Este comportamiento desconcierta a muchísimas personas.

El gato da un pequeño mordisco y, apenas unos segundos después, comienza a lamer la misma zona.

Aunque parezca contradictorio, suele formar parte de la interacción social felina.

Entre ellos también alternan pequeños mordiscos con lamidos durante las sesiones de acicalamiento.

Cuando lo hacen contigo, muchas veces simplemente te están incluyendo dentro de ese comportamiento afectivo.

¿Debo corregir este comportamiento?

Depende.

Si el mordisco es realmente suave, no hace daño y forma parte de un momento de juego o de interacción tranquila, normalmente no es necesario corregirlo.

En cambio, si el gato comienza a utilizar una fuerza excesiva o convierte los mordiscos en una costumbre que resulta molesta, conviene redirigir su atención hacia juguetes adecuados en lugar de utilizar las manos como parte del juego.

De esta forma aprenderá poco a poco que las manos no son un juguete.

¿Cuándo debería preocuparme?

Aunque la mayoría de estos mordiscos son completamente normales, existen situaciones en las que merece la pena consultar con un veterinario.

Por ejemplo, si un gato que nunca había mordido comienza a hacerlo de manera repentina, si los mordiscos son muy intensos o si aparecen acompañados de cambios importantes en su comportamiento.

El dolor, determinadas enfermedades o un aumento del estrés pueden provocar modificaciones en la forma de relacionarse con las personas.

Según explica International Cat Care, interpretar correctamente el lenguaje corporal del gato es fundamental para comprender qué intenta comunicar en cada situación.

Relación con otros comportamientos

Los pequeños mordiscos suelen aparecer junto a otras conductas que ya hemos explicado en MundoFelinos.

Muchos gatos empiezan mordiendo suavemente después de varios minutos de ronroneos y caricias.

Otros primero amasan una manta, se acomodan sobre su propietario y, justo antes de dormirse, dan un pequeño mordisco casi sin fuerza.

También es habitual en gatos que buscan constantemente la compañía de sus dueños y los siguen por toda la casa.

Si quieres entender mejor estos comportamientos, también pueden interesarte los siguientes artículos:

¿Por qué mi gato duerme encima de mí?

¿Por qué mi gato amasa?

¿Por qué mi gato me sigue al baño?

Conclusión

Que un gato te muerda suavemente no significa, por sí solo, que esté enfadado o quiera hacerte daño. En la mayoría de las ocasiones forma parte de su forma natural de comunicarse y puede indicar cariño, juego o simplemente que ha llegado al límite de las caricias que desea recibir.

La clave está en observar siempre el contexto y aprender a interpretar el resto de señales que acompañan al mordisco.

Con el tiempo descubrirás que cada gato desarrolla su propia manera de relacionarse con las personas y que comprender ese lenguaje hace que la convivencia sea mucho más sencilla y agradable.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que mi gato me muerda mientras lo acaricio?

Sí. Muchos gatos dan pequeños mordiscos para indicar que están disfrutando del momento o que prefieren terminar las caricias.

¿Cómo diferencio un mordisco de cariño de uno agresivo?

El lenguaje corporal marca la diferencia. Si el gato está relajado, ronronea y permanece contigo después del mordisco, normalmente no existe agresividad.

¿Debo regañar a mi gato si me muerde?

No. Los castigos suelen generar miedo o desconfianza. Es mejor entender por qué se ha producido el mordisco y actuar en consecuencia.

¿Por qué mi gato me muerde y luego se queda dormido?

Porque muchas veces ese pequeño mordisco forma parte de un momento de relajación. Es habitual que aparezca junto al ronroneo, el amasado y el descanso.

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