El sofá nuevo dura relativamente poco intacto en una casa con gatos. Lo sé porque me ha pasado más de una vez: compras algo, te haces ilusión con lo bonito que queda, y a la semana siguiente ya tiene una esquina completamente deshilachada.
Durante un tiempo pensé que mi gato lo hacía para fastidiar, sobre todo porque parecía elegir siempre el mueble más caro de la casa. Con el tiempo entendí que no tiene nada que ver con eso. Arañar es un comportamiento completamente normal para un gato, y no existe forma de eliminarlo del todo — lo que sí se puede hacer es redirigirlo hacia otro sitio.
En este artículo explico por qué los gatos arañan, por qué eligen precisamente ciertos muebles y qué se puede hacer al respecto sin recurrir a castigos, que además de innecesarios suelen ser contraproducentes.
No es un capricho: para qué sirve arañar
Arañar cumple varias funciones a la vez, y ninguna de ellas tiene que ver con «portarse mal».
Por un lado, ayuda a mantener las uñas en condiciones, retirando la capa externa desgastada. Por otro, es una forma de estiramiento: cuando un gato araña algo vertical y se estira al máximo, está trabajando músculos de la espalda y las patas delanteras que apenas usa en otros momentos del día.
También tiene un componente de comunicación. Las patas de los gatos tienen glándulas que dejan feromonas al arañar, así que están dejando una especie de marca — tanto visual como olfativa — en un lugar que consideran suyo. Por eso no es casualidad que muchos gatos arañen cerca de las zonas donde pasan más tiempo, o justo después de despertarse.
Por qué elige ese mueble y no otro
Aquí suele estar la parte que más frustra a la gente. Muchas veces el gato tiene un rascador en casa y, aun así, sigue prefiriendo el sofá.
Con mi propio gato me di cuenta de que el problema no era que «no quisiera usar» el rascador, sino que el que le había comprado no le convencía. Era demasiado pequeño, estaba forrado con una moqueta que apenas ofrecía resistencia, y encima lo tenía colocado en un rincón por el que casi nunca pasaba.
Los gatos suelen preferir superficies donde puedan clavar bien las uñas y hacer fuerza real. El sofá, por ejemplo, suele cumplir justo eso: tela resistente, superficie amplia y, casi siempre, colocado en una zona muy transitada de la casa — el salón — que es precisamente donde a ellos también les gusta estar.
Qué buscar en un rascador para que realmente lo use
No todos los rascadores funcionan igual de bien, y esto puede explicar buena parte del problema.
| Característica | Por qué importa |
|---|---|
| Altura suficiente para estirarse por completo | Si el gato no puede estirarse entero, buscará otra superficie más alta, como el respaldo de un sofá |
| Base estable, que no se tambalee | Un rascador inestable puede asustarlo y hacer que deje de usarlo |
| Material resistente (sisal, cartón grueso) | Necesita ofrecer resistencia real al arañar, no ceder al primer intento |
| Ubicación en una zona de paso | Colocado en un rincón poco frecuentado, es fácil que lo ignore |
| Orientación vertical y horizontal | Algunos gatos prefieren arañar tumbados; tener ambos tipos amplía las opciones |
Si tienes en casa un rascador que no cumple varias de estas condiciones, es bastante probable que ese sea justamente el motivo por el que tu gato sigue prefiriendo el sofá.
Cómo redirigir el comportamiento sin castigar
Regañar a un gato cuando araña un mueble suele generar más problemas de los que resuelve. En el mejor de los casos, deja de hacerlo delante tuyo pero sigue haciéndolo en tu ausencia. En el peor, empieza a asociarte a ti — no al mueble — con algo desagradable, lo que puede afectar a la confianza que tiene contigo.
Lo que a mí me ha funcionado mejor es colocar el rascador justo al lado del mueble que está arañando, no en otra habitación. Una vez que empieza a usarlo con regularidad, puedes ir desplazándolo muy poco a poco hacia el sitio donde realmente quieres que se quede.
También ayuda bastante reforzar positivamente cuando lo usa: un premio o una caricia justo después de que araña el rascador puede acelerar bastante el proceso. Algunos gatos responden muy bien a un poco de hierba gatera aplicada directamente sobre el rascador nuevo, sobre todo durante las primeras semanas.
Mientras tanto, puedes proteger el mueble que está sufriendo los arañazos con fundas específicas o cinta de doble cara — a la mayoría de los gatos no les gusta la sensación pegajosa y dejan de arañar esa zona en concreto.

Sobre cortar las uñas o recurrir a la desungulación
Cortar las uñas con regularidad puede reducir el daño que provoca el arañado, y es una práctica razonable si tu gato lo tolera bien. No elimina la conducta —seguirá necesitando arañar igualmente— pero sí hace que el desgaste en los muebles sea menor.
Lo que no recomendaría en ningún caso es recurrir a la desungulación (extirpación quirúrgica de las uñas). No se trata simplemente de «cortar más» — implica amputar la última falange de cada dedo, y organizaciones veterinarias y de bienestar animal la desaconsejan salvo en circunstancias médicas muy concretas, precisamente porque puede tener consecuencias dolorosas y permanentes para el gato. Si el arañado se ha convertido en un problema serio en tu casa, es mucho mejor trabajar con rascadores adecuados y redirección que recurrir a esta opción.
International Cat Care explica que el arañado es un comportamiento normal e innecesario de eliminar, y que la mejor estrategia consiste en ofrecer superficies adecuadas donde el gato pueda hacerlo sin generar conflicto en casa.
Cuando el arañado aumenta de golpe, puede haber otra causa
Si tu gato lleva tiempo con una rutina estable de arañado y de repente empieza a hacerlo mucho más de lo habitual, merece la pena preguntarse qué ha cambiado. Un gato puede arañar más si está más estresado de lo normal — por ejemplo, tras una mudanza, la llegada de otro animal a casa, o cambios en su rutina habitual.
De hecho, esto tiene bastante relación con lo que comentábamos en nuestro artículo sobre cómo hacer que un gato se adapte a una casa nueva: cualquier cambio en el entorno puede alterar comportamientos que antes parecían ya resueltos, y el arañado no es una excepción.
La ASPCA señala que un aumento repentino del arañado destructivo puede estar relacionado con estrés o ansiedad, y recomienda identificar y, si es posible, reducir la fuente de ese estrés además de ofrecer alternativas adecuadas para arañar.
Lo que yo probaría primero
Si tu gato está arañando un mueble en concreto, empezaría por lo más simple: coloca un rascador de buena calidad justo al lado, dale unos días y observa si empieza a usarlo. Si lo ignora completamente, prueba a cambiar el tipo de material o la orientación antes de asumir que «no le gustan los rascadores» — muchas veces el problema no es el concepto, sino el rascador concreto que se ha elegido.
Preguntas frecuentes
¿Es verdad que arañar afila las uñas?
No exactamente. El arañado retira la capa externa desgastada de la uña, dejando la parte de debajo más afilada, pero su función va más allá: también sirve para estirarse y marcar territorio.
¿Los gatos dejan de arañar muebles alguna vez por completo?
Es difícil que dejen de arañar del todo, ya que es una necesidad natural. El objetivo realista no es eliminar la conducta, sino conseguir que la dirijan hacia rascadores en lugar de hacia los muebles.
