Cómo limpiar los ojos de un gato correctamente: cuándo hacerlo y cuándo preocuparse

Hay pequeños cuidados que, al principio, ni siquiera sabes que existen. A mí me pasó con los ojos de los gatos. Siempre había pensado que, si un gato era un animal tan limpio, no tenía sentido preocuparse por esa zona. Al fin y al cabo, ellos mismos se pasan el día acicalándose.

Con el tiempo me di cuenta de que los ojos son una excepción.

No porque haya que limpiarlos constantemente, sino porque son una de las partes del cuerpo donde antes se notan muchos problemas de salud. Una pequeña legaña puede ser completamente normal, pero un cambio en el aspecto de los ojos, una secreción abundante o que el gato empiece a mantener uno cerrado durante varias horas ya merece bastante más atención.

Recuerdo que la primera vez que vi unas legañas algo más oscuras de lo habitual me entró la duda de si debía limpiarlas o si era mejor no tocar nada. Después descubrí que, igual que ocurre con muchos otros cuidados, lo importante no es limpiar por costumbre, sino saber reconocer cuándo realmente hace falta.

Los ojos de un gato sano casi no necesitan ayuda

Una de las cosas que más me sorprendió fue descubrir que la mayoría de los gatos mantienen sus ojos perfectamente limpios sin que nosotros tengamos que intervenir.

De vez en cuando puede aparecer una pequeña secreción seca al despertarse, igual que nos ocurre a las personas.

Mientras sea poca cantidad y no vuelva a aparecer continuamente, normalmente no tiene ninguna importancia.

De hecho, creo que uno de los errores más frecuentes es pensar que cualquier pequeña legaña significa que existe un problema.

Muchas veces simplemente forma parte del funcionamiento normal del ojo.

Lo importante es conocer cómo son los ojos de tu gato

Hay una costumbre que terminé adquiriendo casi sin darme cuenta.

Cuando acaricio a un gato, muchas veces me fijo unos segundos en sus ojos.

No porque espere encontrar algo raro.

Simplemente porque, cuando ves todos los días el aspecto normal de un gato, cualquier cambio llama la atención mucho antes.

Es algo parecido a lo que ocurre con las personas que conviven con él. Detectan enseguida si está más apagado, si duerme demasiado o si ya no mira con la misma expresión.

Con los ojos sucede exactamente lo mismo.

¿Cuándo conviene limpiarlos?

En realidad, bastante menos de lo que mucha gente piensa.

Si aparece una pequeña secreción seca en la comisura del ojo, puede retirarse con mucha suavidad utilizando una gasa estéril ligeramente humedecida con suero fisiológico.

No hace falta frotar.

Ni insistir.

Muchas veces basta con apoyar la gasa unos segundos para que la suciedad se desprenda prácticamente sola.

La primera vez que lo hice pensaba que tendría que limpiar mucho más de lo que realmente fue necesario.

Precisamente ahí entendí que la delicadeza es mucho más importante que la fuerza.

Nunca utilices algodón

Es un detalle que suele pasar desapercibido.

Durante muchos años pensé que un disco de algodón era la mejor opción.

Sin embargo, puede dejar pequeñas fibras que terminan irritando todavía más el ojo.

Desde entonces siempre prefiero utilizar gasas estériles.

Son más suaves y no dejan restos.

Es uno de esos pequeños cambios que parecen insignificantes hasta que alguien te explica el motivo.

Un ojo lloroso no siempre significa enfermedad

Hay gatos que producen algo más de lágrima de forma natural.

Incluso determinadas razas, especialmente las de cara más plana, suelen presentar un ligero lagrimeo con bastante frecuencia.

Mientras el ojo permanezca abierto, sin enrojecimiento y el gato continúe comportándose como siempre, normalmente no hay motivo para alarmarse.

Otra cosa distinta es que aparezca una secreción espesa, amarillenta o verdosa.

En esos casos ya no hablaríamos simplemente de limpiar el ojo.

Hay señales que merece la pena conocer

Con el tiempo he aprendido que muchas veces los gatos no nos dicen que les duele algo.

Lo demuestran.

Si un gato mantiene un ojo medio cerrado durante horas, evita la luz o intenta rascarse continuamente la cara con la pata, probablemente está intentando decirnos que algo le molesta.

Y eso cambia bastante la situación.

No se trata únicamente de retirar una legaña.

Se trata de averiguar qué está provocando esa molestia.

Las infecciones o los cuerpos extraños también pueden aparecer

Una pequeña mota de polvo, una espiga o incluso un arañazo jugando con otro gato pueden irritar el ojo.

En otras ocasiones el origen está en una infección.

Lo complicado es que, a simple vista, muchas veces ambos problemas producen síntomas muy parecidos.

Por eso nunca me parece buena idea intentar diagnosticar el problema únicamente observando una fotografía o buscando imágenes por internet.

Si el ojo continúa igual al cabo de unas horas o el gato muestra dolor, merece la pena acudir al veterinario.

Aprovecha otros cuidados para revisarlos

Hay una costumbre que me resulta bastante útil.

Cuando corto las uñas, cepillo el pelo o reviso las orejas, siempre dedico unos segundos a observar también los ojos.

No porque espere encontrar nada.

Simplemente porque esos pequeños cuidados terminan convirtiéndose en una revisión general del estado del gato.

Hace poco publiqué una guía sobre cómo limpiar correctamente las orejas de un gato, donde explico por qué revisar estas zonas periódicamente ayuda a detectar problemas antes de que vayan a más.

También puede resultarte útil la guía sobre cómo cortar las uñas a un gato sin hacerle daño, ya que ambos cuidados suelen realizarse en los mismos momentos de tranquilidad.

¿Qué nunca deberíamos hacer?

Hay varios errores bastante habituales.

Uno de ellos es utilizar manzanilla.

Durante años se recomendó como un remedio casero, pero hoy en día los veterinarios prefieren evitarla porque puede dejar pequeños residuos vegetales e irritar todavía más el ojo.

Tampoco conviene utilizar colirios destinados a personas.

Aunque parezcan inofensivos, algunos contienen componentes que no deberían aplicarse sin un diagnóstico veterinario.

¿Cuándo acudir al veterinario?

Si el ojo permanece cerrado durante varias horas, aparece una secreción abundante, observas sangre, el ojo cambia de aspecto o el gato parece tener dolor, no merece la pena esperar demasiado.

Los problemas oculares suelen evolucionar bastante rápido y cuanto antes se valore la causa, mejor será el pronóstico.

FelineVMA recomienda consultar con un veterinario siempre que aparezcan cambios persistentes en los ojos, secreciones importantes o signos de dolor.

Conclusión

Durante mucho tiempo pensé que limpiar los ojos de un gato era una tarea que había que hacer cada cierto tiempo, igual que ocurre con otros cuidados. Después entendí que la mayoría de los gatos sanos prácticamente no necesitan nuestra ayuda.

Quizá la lección más importante sea otra: observar. Conocer cómo son normalmente sus ojos, su mirada y su comportamiento hace mucho más fácil detectar cuándo algo cambia.

Y, al final, esa capacidad para fijarnos en los pequeños detalles suele ser una de las mejores formas de cuidar de ellos.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que un gato tenga legañas?

Sí, una pequeña cantidad al despertarse puede ser completamente normal.

¿Puedo limpiar los ojos con suero fisiológico?

Sí, siempre utilizando una gasa estéril y limpiando únicamente la parte externa.

¿La manzanilla es recomendable?

No. Actualmente se desaconseja porque puede irritar el ojo y dejar residuos.

¿Cuándo debo preocuparme?

Cuando aparece una secreción abundante, el gato mantiene el ojo cerrado, muestra dolor o el problema persiste durante más de unas horas.

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