Traer un gato a casa parece algo bastante sencillo hasta que llega el momento de hacerlo. Tienes preparado el pienso, has comprado un arenero y probablemente hasta has elegido ya dónde va a dormir. Pero cuando el gato cruza la puerta por primera vez, empiezas a darte cuenta de que hay muchísimas cosas que no habías pensado.
A mí me parece uno de esos momentos en los que es mejor preparar demasiado que quedarse corto. No hace falta convertir la casa en un parque temático para gatos ni gastarse una fortuna en accesorios. De hecho, muchas de las cosas que realmente necesita un gato durante sus primeros días son bastante sencillas.
Lo más importante es que tenga un lugar donde sentirse seguro, acceso fácil a sus necesidades básicas y tiempo para adaptarse a todos los olores, sonidos y espacios nuevos.
Y esto último es especialmente importante. Nosotros vemos simplemente una casa, pero para un gato que acaba de llegar se trata de un territorio completamente desconocido.
Los primeros días no deberían parecer una fiesta
Cuando llega un gato nuevo es normal que toda la familia quiera verlo.
Todo el mundo quiere acariciarlo, jugar con él, enseñarle la casa y hacerle fotografías.
El problema es que, desde el punto de vista del gato, puede ser demasiado.
Imagina despertarte de repente en un lugar que no conoces, rodeado de olores diferentes y con varias personas intentando tocarte. Aunque todas tengan buenas intenciones, probablemente necesitarías un poco de tiempo para entender qué está pasando.
Por eso prefiero que los primeros días sean tranquilos.
Si el gato quiere esconderse, hay que dejarle hacerlo.
Si sale a explorar, podemos acompañarlo sin perseguirlo.
Y si prefiere quedarse unas horas debajo de una cama, tampoco significa necesariamente que algo vaya mal.
Preparar una habitación tranquila puede ayudar muchísimo
Una de las mejores decisiones que puedes tomar antes de que llegue es preparar una zona tranquila de la casa.
No tiene que ser una habitación enorme.
De hecho, para algunos gatos puede ser más fácil empezar en un espacio relativamente pequeño y conocido que tener acceso inmediato a toda la vivienda.
En esa zona debería tener su cama o algún lugar cómodo donde esconderse, agua, comida y el arenero.
Eso sí, no pondría el arenero justo al lado de la comida.
A nosotros puede parecernos una distribución práctica porque todo está junto, pero los gatos suelen preferir mantener separadas las zonas donde comen y donde hacen sus necesidades.
El escondite es más importante de lo que parece
Esta es una de esas cosas que aprendí después de ver cómo reaccionan algunos gatos cuando llegan a un sitio nuevo.
Tendemos a pensar que un gato feliz debería salir inmediatamente a explorar.
No necesariamente.
Tener un lugar donde esconderse puede hacer que se sienta mucho más seguro.
Puede ser una caja de cartón, una casita, un transportín abierto con una manta dentro o simplemente un espacio protegido debajo de un mueble.
Las cajas de cartón, por cierto, suelen tener bastante más éxito del que uno podría imaginar.
No hace falta comprar una cama carísima para que el gato tenga un sitio donde refugiarse.
El arenero debe estar en un lugar tranquilo
La ubicación del arenero es una de esas decisiones que pueden parecer insignificantes hasta que empiezan los problemas.
Si está junto a una lavadora que hace ruido, en una zona de paso constante o en un lugar donde otras personas molestan continuamente al gato, puede acabar evitando utilizarlo.
Yo buscaría una zona tranquila, accesible y donde el gato pueda entrar y salir sin sentirse atrapado.
También conviene evitar cambiarlo continuamente de sitio.
Una vez que el gato se acostumbra a una ubicación, mantenerla estable facilita muchísimo las cosas.
Si más adelante tienes varios gatos, además, la distribución de los areneros adquiere todavía más importancia.
La comida y el agua también necesitan su espacio
No hace falta comprar cinco recipientes diferentes.
Con un cuenco adecuado para la comida y otro para el agua puede ser suficiente.
Lo que sí me parece importante es mantenerlos limpios y situarlos en un lugar donde el gato pueda comer tranquilo.
Algunos gatos beben más si tienen el agua separada de la comida.
Otros prefieren fuentes de agua corriente.
No existe una fórmula que funcione exactamente igual para todos.
Aquí vuelve a aparecer algo que hemos comentado muchas veces en MundoFelinos: conocer al gato que tienes delante es mucho más útil que intentar seguir una regla universal.
Si quieres saber más sobre sus necesidades de hidratación, puedes consultar nuestro artículo sobre cuánta agua debe beber un gato al día.
Revisa la casa desde la perspectiva de un gato
Esta parte me parece especialmente importante.
Antes de que llegue, yo recorrería la casa intentando imaginar qué podría morder, tirar o alcanzar.
Los gatos son excelentes exploradores.
Una estantería que para nosotros parece completamente segura puede convertirse en un circuito de escalada.
Una planta que lleva años en una esquina puede convertirse en el juguete favorito del nuevo miembro de la familia.
Y un cable que nunca habíamos considerado peligroso puede llamar muchísimo su atención.
También merece la pena revisar ventanas y balcones.
Si existe acceso a una zona elevada, hay que asegurarse de que esté correctamente protegida.
No confiaría simplemente en que «mi gato no es de los que saltan».
Los gatos pueden sorprendernos muchísimo.

Cuidado con las plantas
Las plantas son otro punto que merece una revisión.
Algunas plantas domésticas pueden resultar tóxicas para los gatos si las mastican o ingieren.
Y el problema es que un gato curioso puede decidir probar precisamente aquella planta que nunca habías visto que le interesara.
Antes de traerlo a casa, merece la pena comprobar qué plantas tienes y cuáles pueden representar un riesgo.
No es necesario eliminar todas las plantas de la vivienda, pero sí saber cuáles son compatibles con la presencia de un gato.
Los cables pueden convertirse en un juguete
Este es otro pequeño detalle que fácilmente se nos escapa.
Cargadores, cables de ordenador, auriculares…
Para nosotros son simplemente objetos cotidianos.
Para un gato joven pueden parecer algo perfecto para morder y perseguir.
Si el gato es especialmente curioso, conviene recoger los cables que estén a su alcance o protegerlos adecuadamente.
Son pequeños cambios que apenas afectan a nuestra vida diaria y pueden evitar un susto.
No necesitas comprar todo antes de que llegue
Aquí quiero romper una pequeña idea que existe alrededor de preparar la casa para un gato.
No necesitas comprar veinte accesorios.
Es fácil entrar en una tienda de animales y terminar con un carrito lleno de juguetes, camas, fuentes, túneles y rascadores de diferentes tamaños.
Y después descubrir que el gato prefiere dormir dentro de una caja de zapatos.
Me ha pasado más de una vez ver que un gato ignora completamente el juguete nuevo y acaba entreteniéndose con una simple bola de papel.
Por eso empezaría con lo básico y después iría descubriendo qué le gusta.
El rascador sí me parece imprescindible
Si hay algo en lo que sí invertiría desde el principio es en un buen rascador.
No solo sirve para evitar que arañe el sofá.
Rascar forma parte del comportamiento natural de los gatos. Les permite estirarse, mantener las uñas y marcar su territorio.
Colocar el rascador cerca de una zona que el gato utilice habitualmente suele ser más efectivo que esconderlo en una esquina donde nadie pasa.
Y si el primer rascador no le gusta, no significa necesariamente que no quiera utilizar ninguno.
A veces simplemente hay que probar otra forma, altura o textura.
¿Qué pasa durante la primera noche?
Esta es una pregunta que suele aparecer mucho.
Y la respuesta es que puede pasar prácticamente cualquier cosa.
Algunos gatos exploran toda la casa como si llevaran años viviendo allí.
Otros se esconden y apenas salen.
También puede ocurrir que durante la noche se muestre mucho más activo que durante el día.
No me preocuparía demasiado si durante las primeras horas su comportamiento es diferente al habitual.
Está atravesando un cambio importante.
Lo que sí haría es mantener una rutina tranquila y asegurarse de que tiene acceso a agua, comida, arenero y un lugar seguro donde descansar.
No fuerces el vínculo
Quizá esta sea la parte más importante de todo el artículo.
Cuando adoptamos un gato queremos que confíe en nosotros inmediatamente.
Queremos acariciarlo, que se siente en nuestro regazo y que venga cuando lo llamemos.
Pero una relación así no se puede acelerar.
Algunos gatos necesitan horas.
Otros días.
Y algunos pueden tardar bastante más.
Dejar que sea él quien se acerque suele ser mucho más efectivo que perseguirlo para intentar ganarnos su confianza.
International Cat Care también recomienda dar a los gatos tiempo y espacio para adaptarse a su nuevo entorno, respetando su ritmo y evitando forzar las interacciones.
Conclusión
Preparar una casa para un gato no consiste en llenarla de accesorios.
Consiste en conseguir que tenga un lugar seguro donde esconderse, comida y agua accesibles, un arenero bien situado y espacios donde pueda descansar y explorar cuando esté preparado.
El resto se va descubriendo poco a poco.
Y creo que esa es precisamente la parte bonita de traer un gato a casa. Al principio intentas tenerlo todo controlado, pero después empiezas a descubrir sus preferencias. Quizá le encanta dormir en una silla que nunca utilizas, quizá ignora completamente la cama que compraste para él o quizá decide que el sitio perfecto para observar la casa es encima de una estantería.
No pasa nada.
La casa también se convierte en suya con el tiempo.
Lo importante es darle seguridad, estabilidad y libertad para adaptarse a su propio ritmo.
Preguntas frecuentes
¿Qué necesita un gato cuando llega a casa por primera vez?
Principalmente un lugar tranquilo, comida, agua, un arenero, un espacio donde esconderse y tiempo para adaptarse.
¿Debo dejar que explore toda la casa desde el primer momento?
No necesariamente. Para algunos gatos es más fácil empezar en una zona tranquila y ampliar poco a poco el espacio disponible.
¿Dónde debería colocar el arenero?
En un lugar tranquilo, accesible y separado de las zonas donde come y bebe.
¿Tengo que comprar muchos juguetes?
No. Es mejor empezar con unos pocos y observar qué tipo de juegos y objetos despiertan realmente su interés.
¿Qué hago si mi gato se esconde al llegar?
Déjalo tranquilo. Es una reacción bastante habitual ante un entorno desconocido. Puedes hablarle suavemente y dejar comida y agua cerca, pero sin obligarlo a salir.
