Durante mucho tiempo pensé que los dientes de los gatos se cuidaban solos. Los veía comer pienso, rascar la hierba, masticar alguna cosa que no debía, y nunca me planteé que hubiera algo que hacer ahí dentro.
Hasta que un día, al acercarme a mi gato, noté un olor que no era precisamente a gato feliz.
Ahí empecé a informarme y descubrí algo que me sorprendió bastante: los problemas dentales están entre los más comunes en gatos, y muchos pasan desapercibidos durante años. Los gatos tienen tendencia a disimular el dolor, así que es perfectamente posible que un gato coma con normalidad y, aun así, tenga las encías inflamadas.
La buena noticia es que una parte importante de esos problemas se puede prevenir con un hábito sencillo. La mala es que ese hábito implica meter un cepillo en la boca de un animal que tiene opiniones muy claras sobre el tema.
¿Por qué es tan importante cuidar los dientes del gato?
Todo empieza con la placa, una película de bacterias que se acumula en los dientes. Si no se retira, acaba endureciéndose y convirtiéndose en sarro.
Y el sarro ya no se quita con un cepillo.
Cuando se acumula, irrita las encías y provoca gingivitis. Si el proceso avanza, puede afectar al tejido que sostiene el diente y terminar en enfermedad periodontal, que es dolorosa y, en los casos avanzados, puede acabar en extracciones.
Según International Cat Care, la gingivitis leve es muy frecuente en gatos de cualquier edad y, en muchos casos, puede revertirse con cuidados dentales en casa. Por eso merece la pena actuar pronto.
Señales de que algo no va bien
Aquí es donde cuesta más, porque el gato no se queja.
Hay algunas pistas que conviene tener presentes:
- Mal aliento persistente
- Encías enrojecidas, inflamadas o que sangran
- Sarro visible, de color amarillento o marrón
- Salivación excesiva
- Dejar comida en el suelo o masticar solo por un lado
- Tocarse la boca con la pata
- Cambios en el acicalado, que puede reducirse cuando le duele la boca
Ninguna de estas señales debe ignorarse. Si aparece alguna, lo más sensato es que lo vea un veterinario antes de empezar cualquier rutina en casa.
¿Se puede cepillar los dientes a un gato?
Sí, y es la forma más eficaz de mantener la boca sana. Las principales organizaciones felinas, como International Cat Care o Cats Protection, coinciden en que el cepillado es la mejor herramienta de prevención.
Pero hay un detalle importante que a mí me hubiera venido muy bien saber antes.
Si el gato ya tiene las encías inflamadas o dientes dañados, cepillarle puede resultarle doloroso, y eso solo conseguirá que rechace el cepillo para siempre. Por eso, sobre todo en gatos adultos o mayores, conviene que un veterinario revise la boca antes de empezar.
Lo que necesitas
No hace falta mucho material, pero sí el adecuado:
- Un cepillo pequeño y suave, de los diseñados para gatos, o un cepillo de dedal si te resulta más cómodo.
- Pasta dental específica para gatos. Nunca uses la tuya: no está hecha para ser tragada y los gatos no saben escupir.
- Una gasita limpia, útil al principio o con gatos muy reacios.
- Premios, porque en esto la motivación importa muchísimo.
Cómo acostumbrarlo paso a paso
Si hay un cuidado en el que la paciencia lo es todo, es este.
Intentar cepillar a un gato adulto el primer día suele acabar con el gato escondido debajo de la cama y con el cepillo castigado en un cajón. Funciona mucho mejor ir poco a poco:
- Primero, que se acostumbre a que le toques la cara. Acaricia las mejillas y la zona de la boca durante unos días, siempre con un premio al final.
- Después, levanta con suavidad el labio y toca los dientes con el dedo durante unos segundos.
- Introduce la pasta. Deja que la pruebe en tu dedo. Muchas tienen sabores que a los gatos les gustan.
- Pasa a la gasa o al cepillo, empezando por una zona pequeña, normalmente los dientes de los lados, que son los que más sarro acumulan.
- Alarga la sesión poco a poco. Con unos segundos al principio es suficiente.
Cats Protection recomienda inclinar las cerdas unos 45 grados y llegar tanto a la superficie del diente como a la línea de la encía. No hace falta frotar fuerte, y si las cerdas se doblan, estás apretando demasiado.

¿Cada cuánto hay que hacerlo?
Lo ideal es cepillar a diario, igual que hacemos nosotros. Si no es posible, hacerlo varias veces por semana ya supone una diferencia.
Y si tu gato es de los que no tolera ni que le mires la boca, tampoco pasa nada por buscar alternativas. Existen dietas dentales, geles, aditivos para el agua o juguetes, aunque conviene preguntarle al veterinario cuáles tienen sentido en tu caso. Ninguna sustituye del todo al cepillado, pero pueden ayudar.
Lo que el cepillado no puede hacer
Es importante tener claras las limitaciones.
Una vez que el sarro se ha formado, el cepillo no lo elimina. En ese caso hace falta una limpieza dental profesional, que se realiza bajo anestesia para poder trabajar con seguridad y llegar también por debajo de la encía.
Por eso las revisiones veterinarias periódicas son parte del cuidado dental, y no un extra opcional.
Errores que conviene evitar
- Usar pasta de dientes humana. Es el error más común y el más fácil de evitar.
- Empezar con prisas. Un gato forzado asocia el cepillado con estrés.
- Cepillar con la boca ya inflamada. Primero hay que resolver el problema.
- Rendirse a la primera. Es normal que lleve semanas.
- Ignorar el mal aliento. No es «cosa de gatos».
Conclusión
Cuidar los dientes de un gato no es tan espectacular como otros cuidados, y probablemente por eso se deja para después. Pero es de esos hábitos que, bien llevados, marcan la diferencia en comodidad y en calidad de vida, sobre todo cuando los años empiezan a pasar.
No hace falta ser perfecto. Unos segundos al día, un poco de paciencia y alguna visita al veterinario ya son un gran punto de partida.
Y si tu gato nunca acepta el cepillo, tampoco significa que hayas fallado. Significa que toca hablar con tu veterinario para encontrar otra forma de cuidar su boca.
Si quieres seguir con otras guías de cuidados, estas pueden interesarte:
- Cómo cepillar a un gato correctamente
- Cómo limpiar las orejas de un gato
- Cómo limpiar los ojos de un gato
- Cómo cortar las uñas a un gato
Para ampliar información, International Cat Care tiene una guía muy completa sobre cómo cepillar los dientes a un gato, y Cats Protection explica bien las señales de enfermedad dental.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar pasta de dientes de personas?
No. No está pensada para ser tragada y los gatos no saben escupirla. Usa siempre una específica para gatos.
¿A partir de qué edad se puede empezar?
Cuanto antes mejor. En gatitos no hace falta cepillar todavía, pero sí acostumbrarlos a que les toquen la boca para que el hábito sea más fácil después.
¿Cada cuánto debo cepillarle los dientes?
Lo ideal es a diario. Si no puedes, varias veces por semana ya ayuda.
¿Qué hago si mi gato no me deja?
Prueba a ir más despacio, con sesiones muy cortas y premios. Si aun así no funciona, consulta con tu veterinario las alternativas disponibles.
Este artículo es informativo y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario. Ante cualquier duda sobre la salud de tu gato, consulta con un profesional.
